BUENOS AIRES.- La Justicia ordenó más de una decena de allanamientos en dependencias de Bunge, principal exportador agroindustrial de la Argentina, ante una denuncia de la AFIP por presunta evasión de $ 420 millones en el pago del Impuesto a las Ganancias en 2007.
Incluso, el organismo proyectó que la operatoria cuestionada se habría reiterado en 2008 y el 2009, por lo que el reclamo final por evasión podría rondar los $ 1.200 millones. Los operativos, algunos de gran espectacularidad, fueron realizados por fuerzas policiales, de Gendarmería e inspectores de la AFIP, que retiraron documentación de distintas sedes.
Incluyeron la sede de Bunge en el microcentro porteño -Lavalle y 25 de mayo-, y las principales plantas procesadoras que la compañía tiene en Bahía Blanca, San Nicolás, Ramallo, Quequén y otras ciudades del país, además de oficinas en distintas provincias, según pudo confirmar Noticias Argentinas en fuentes cercanas a la causa. Una investigación de la AFIP sobre la declaración de Ganancias que realizó Bunge en 2007 determinó que la cerealera eludió el pago de unos $ 420 millones, a través de un proceso de triangulación de exportaciones vía Uruguay. La causa está a cargo del Juzgado Federal de Río IV, a cargo del juez Carlos Ochoa.
Según se sostiene desde la AFIP, Bunge declaraba exportaciones a Bunge Uruguay, con valores a precios muy inferiores a los que regían en los destinos reales de las exportaciones (China, India y otros países asiáticos), en lo que el organismo consideró un claro procedimiento de "subfacturación".
La investigación arrancó en 2009, cuando el organismo de fiscalización impositiva puso la lupa sobre la presentación de Impuesto a las Ganancias que la firma agroexportadora realizó en el 2007. Entre los inspectores de Impositiva llamó la atención, además, que Bunge le descontó a los productores agropecuarios argentinas que proporcionaron la materia prima, un 35% por las retenciones a la soja. Así, parte de la presunta maniobra consistía en retener a los productores 35% del Impuesto a las Ganancias en la compra de la materia prima, pero luego exportaba aceites u otros derivados que tienen menos retención, un 5%.
Bunge es una de las firmas más reconocidas del mercado agroexportador argentino presidida por Raúl Padilla. Su principal actividad es la comercialización de productos primarios y es una de las cinco que más facturan en el país, con unos $ 10.000 millones anuales. Según la investigación, la empresa vende productos primarios o industrializados a diversos países de extrazona, pero en lugar de hacerlo en forma directa, lo hace a través de una filial radicada en la zona franca de Uruguay, y de ahí a India y países de Europa. (NA)